Por Mª Ángeles Almacellas Bernadó
La vocación y la misión de todo ser humano consiste en lograr el ideal adecuado a su dignidad. Educar es, pues, ofrecer ese supremo valor –el ideal humano- a la inteligencia y a la voluntad.
Es de enorme importancia enseñar desde muy temprano a los niños a
reflexionar sobre sus experiencias, para no quedarse en sus impresiones,
deseos e impulsos inmediatos y dejar, así su vida vacía de sentido.
