2015-02-10

Las trampas del pensamiento positivo: No confundas el éxito con la felicidad.

(Recuperado desde Bligoo, QEPD)

Las trampas del “pensamiento positivo”.

Por José Sánchez-Mota.
sanchezmota.com.


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Las trampas del pensamiento positivo: No confundas el éxito con la felicidad

Mientras que el optimismo parece un buen predictor de una vivencia subjetiva de felicidad, no parece que sea un buen predictor del éxito.



La evidencia disponible apunta a que el optimismo realista sí correlaciona con la probabilidad de éxito; sin embargo, el optimismo iluso está más cerca de predecir la ausencia de éxito.

Te he contado que estamos rodeados por evangelistas del mal llamado “pensamiento positivo” y que esto de “positivo” es frecuentemente confundido con “ilusamente optimista”.

Hoy te propongo que nos preguntemos:
¿Qué papel juegan las fantasías optimistas en la experiencia subjetiva de los humanos?
¿Cuáles son sus efectos, seriamente comprobados?

Para la Doctora Gabriele Oettingen hay dos clases de optimismo que merece la pena estudiar: por una parte, las expectativas basadas en experiencias previas y, por otra, los pensamientos e imágenes que tienen sus raíces en anhelos y deseos sin demasiado compromiso con la realidad.

La Doctora Oettingen se planteó específicamente si esos sueños optimistas desconectados de experiencias previas podrían afectar a la voluntad y la capacidad de la gente para acometer acciones eficaces en sus vidas.

Con esa finalidad, dirigió un estudio sobre veinticinco mujeres obesas participantes en un programa de adelgazamiento. Antes del inicio del programa preguntó a las participantes cuanto peso deseaban perder y cómo de probable era que lo consiguieran. Pidió a cada participante que completara varios guiones cortos abiertos. En algunos se les pidió que se imaginasen habiendo completado con éxito el programa y en otros estando en situaciones en las que eran tentadas a violar sus dietas.

Y éste es uno de los resultados que probablemente resultará chocante para los optimistas compulsivos: al margen de sus juicios basados en experiencias previas, las mujeres que tuvieron fuertes fantasías positivas acerca de adelgazar, las que más positivamente se imaginaron a sí mismas con una apariencia delgada y atractiva saliendo con sus amistades, o que se imaginaron pasando de los donuts sin pestañear, adelgazaron alrededor de once kilos menos que aquellas que se imaginaron más negativamente.

Soñar con lograr un objetivo aparentemente no ayuda a llevarlo a buen término. De hecho parece obstaculizarlo. Las soñadoras optimistas del estudio estuvieron menos motivadas a comportarse en el mundo real de una forma que les ayudara a adelgazar.

Gabriele Oettingen publicó este estudio en 1991 y no tuvo mucho éxito en que, ni en el mundo de la Psicología ni en el público en general, se contemplase el optimismo de forma más matizada, a pesar de esta evidencia. Su efecto no fue gran cosa, probablemente porque la creencia socialmente prevalente acerca del poder del optimismo era muy fuerte.

Y ya sabemos que una creencia fuerte puede superar con éxito cualquier confrontación con una evidencia científica que la contradiga. Como humanos, nuestra capacidad de justificar pseudo-racionalmente nuestras creencias es casi infinita.

Jaspers definía los delirios como juicios falsos que el sujeto mantiene con gran convicción, no influenciables por la experiencia ni por conclusiones irrefutables. Bueno, pues las creencias en ocasiones pueden ser casi tan irreductibles a la evidencia científica y a la argumentación lógica como un delirio.

Así que nos encontramos con un gran porcentaje del público general y, lo que es más sorprendente, de profesionales que no se cuestionan la creencia de que las visiones optimistas del futuro incrementan las posibilidades de éxito.

Desde principios de los años ’90, la Dra. Oettingen ha dirigido numerosos estudios con poblaciones de diferentes nacionalidades, edades, perfiles sociológicos, estados de salud, etc. Todos han mostrado una evidencia científica constante:

Las “fantasías positivas” no ayudaron o, incluso, dificultaron significativamente el logro de objetivos. Así que, lo mires como lo mires, tanto la creencia popular como cierta literatura de auto-ayuda están equivocadas: El “pensamiento positivo” no siempre ayuda.

Puede ayudar en las ocasiones en las que se basa realistamente en experiencias previas. Sin embargo, en las ocasiones en la que se trata del libre fluir de fantasías, anhelos y sueños obstaculiza que los soñadores se muevan hacia sus objetivos en el mundo real.

Así que si nos preguntamos ¿Sirve de algo leer mensajes inspiradores? llegaremos, con Amparo Millán, a la conclusión de que los logros de una persona dependen en gran medida de sus acciones en el mundo real. Por tanto, la capacidad de mantener una motivación sostenida en el mundo real no es una cuestión menor.

Cuando una persona se entrega a fantasías optimistas, frena sus propias posibilidades de convertirse en la mejor versión de sí misma. El peaje que hay que pagar por transitar por estas felices autopistas que no llevan a ningún sitio es muy real, muy caro y muy grave en términos de oportunidades de éxito perdidas.

Esto no significa que cualquier persona optimista está condenada al fracaso. Significa que hay un optimismo realista que ayuda a lograr objetivos y un optimismo soñador que disminuye la motivación para hacer en el mundo real lo que es necesario hacer para tener éxito.

A la hora de establecer certezas, las creencias y sus primos los delirios son mucho mejores que la ciencia; aunque si lo que buscas es un cálculo de probabilidades razonablemente exacto, una estadística científicamente bien construida es infinitamente mejor para predecir resultados en el mundo real.

Pero ¡Cuidado! Esto, que es una evidencia científicamente contrastada, habla del éxito, no de la felicidad. Si te importa más ser feliz que tener éxito, entonces parece demostrado que es mucho más útil ser optimista.

El llamado “sesgo optimista”, como cualquier sesgo cognitivo, es una forma distorsionada de procesar mentalmente la realidad y la experiencia. Quienes lo han estudiado han encontrado que el “sesgo optimista” parece ser una característica presente en un elevado porcentaje de humanos y suele combinarse con otros sesgos para dar una excelente autoimagen y del propio potencial y expectativas futuras, generalmente por encima de la media.

Obviamente esto nos coloca frente a una imposibilidad estadística: todo el mundo no puede estar por encima de la media, luego muchos tienen expectativas por encima de sus posibilidades reales.

La ciencia nos dice que este “sesgo optimista” no nos hace más eficientes, pero sí más felices. Así lo cuenta la Dra. Tali Sharot:

https://www.youtube.com/watch?v=118r96n9i6Q

Ser consciente de la predisposición al “sesgo optimista” no destruye la ilusión, sino que predispone al tipo de optimismo que sí es un predictor de éxito: el optimismo realista.

¿Qué puede aportar un coach en este campo? Si quieres ser ilusamente feliz y no te importa mucho el éxito en tus proyectos, contratar un coach no parece una buena idea.

Sin embargo, si quieres encontrar tu propio equilibrio entre felicidad y éxito, puede ser muy útil para ti una mirada externa que te ayude a identificar tus creencias y tus sesgos cognitivos y diseñar tus acciones para el éxito en el mundo real.

Así que el equilibrio entre ilusión realista y motivación para cambiar lo que es necesario cambiar es un predictor del éxito. Y en eso, los coaches somos un recurso muy útil. De forma que si te ves como un pingüino y quieres volar como un águila, contratar un coach sí es una buena idea.

¿Cómo lo ves?
¿Cuánto compromiso con el éxito en el mundo real quieres asumir?

La idea central y una parte importante de esta entrada se basa en el libro de la Dra. Gabriele Oettingen “Rethinking Positive Thinking: Inside the New Science of Motivation”.

Posted on 14/01/2015 by jsanchezmota

José Sánchez-Mota:
Soy Coach Certificado (ACC) y Coach Mentor Registrado, miembro de la International Coach Federation. Mi trabajo como coach consiste en ayudar a profesionales y empresas a obtener mejores resultados, haciendo las cosas de otra forma. Acompaño a mis clientes a darse cuenta de qué les bloquea a la hora de alcanzar sus metas, a generar nuevas alternativas y a establecer compromisos con acciones orientadas a objetivos. Mira mi perfil profesional y conecta conmigo en LinkedIn. http://lnkd.in/b_Hsn4z

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Fuente: sanchezmota 
Imagen: Positive thinking traps