2017-01-04

La espiral del silencio: Cómo tememos el rechazo a nuestras opiniones.

¿Qué quieres? ¿Amigos o aduladores? La espiral del silencio 2.0. 

Por Javier del Castillo. 

Blog Think Big. 


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La espiral del silencio: Cómo tememos el rechazo a nuestras opiniones

Hace más de 40 años, la socióloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann aportó al mundo de la opinión pública una de sus teorías más importantes: La espiral del silencio. Una teoría que se resume en la tendencia de la gente a NO hablar en público de temas que sabe que no son ampliamente aceptados por su audiencia.


Desde entonces, la forma de comunicarnos ha cambiado a pasos agigantados. Gracias a los avances tecnológicos, las redes sociales, el acceso internet y el uso y acceso generalizado de dispositivos móviles, nos encontramos en una realidad de hiperconexión comunicativa. Le llamaron entonces la era de la transparencia, de la democratización del debate público.

Un tiempo de posibilidades donde cualquiera pueda hacer que su opinión tenga eco. La era del dialogo, una realidad que nos permite comunicarnos con nuestra marca preferida de galletas, conocer el día a día de nuestro amigo que se fue de misionero a Vietnam, quejarnos al ayuntamiento de nuestra ciudad de un paso de peatones mal pintado o reclamarle a la compañía de seguros que nos pasó dos veces el último recibo.

Con el paso del tiempo y la normalización del uso de las redes sociales, a estas ventajas se han sumado nuevas realidades en nuestros muros.  No sólo queremos conectar con personas y colectivos afines, ahora también, son muchos los que buscan acumular prestigio social en forma de likes y seguidores.

Nuestras redes sociales copadas de sonrisas y buenos momentos. Días de vacaciones, cenas románticas, viajes de ensueño, memes de humor, piernas en piscina, gastronomía top, playas cristalinas… welcome a la era del si no lo has contado, no lo has disfrutado. Una realidad que genera, en muchos casos, frustración de una vida desperdiciada en constante comparación con la vida de los otros. Esos que parecen sacarle todo el jugo a su tiempo.

Y es que, la mayoría de usuarios evita hablar de ciertos temas en redes sociales. Por un lado, intentamos obviar lo negativo. Nadie suele comentar sobre su escasa nómina que no le permite llegar a fin de mes, sobre su visita al dentista, la discusión con su cuñado durante la última comida familiar o el triste menú que se comió en aquel polígono de mala muerte.

No, no nos gusta contar nuestras flaquezas, miedos o depresiones (exceptuando a los que bombardean con su ciclotimia y constantes cambios de ánimo).

Por otro lado, y como avanzó Noelle-Neumann en 1974, cada vez más usuarios se reservan su opinión sobre ciertos temas en redes sociales, cuando saben que éstos no serán mayoritariamente aceptados por su audiencia.

Es el sucumbir a la opinión mayoritaria para evitar la confrontación y haciendo, de este modo, que las ideas mayoritarias campen a sus anchas por redes sociales como verdades casi absolutas. Así, opiniones políticas, religiosas o de índole sexual pasar al backstage de nuestro muro, reservado para la cerveza con los amigos íntimos.

El centro de estudios norteamericano Pew Research realizó una investigación para detectar en qué medida los ciudadanos se encontraban más cómodos y predispuestos a expresar su posición ante un tema controvertido en las redes sociales que en las situaciones tradicionales cara a cara. Es decir, si la espiral del silencio dejaba de funcionar en las redes sociales.

Entrevistaron a 1.801 personas y eligieron el tema de Edward Snowden y sus revelaciones de la vigilancia gubernamental generalizada de los teléfonos y correos electrónicos de los estadounidenses. Las encuestas mostraban que era un tema que tenía divididos a los ciudadanos de su país entre los que justificaban las filtraciones de Snowden y la política de vigilancia del gobierno y los que no.

Concretamente, las encuestas revelaban que el 44% creía que la liberación de la información clasificada perjudicaba el interés público frente al 49% que dijo que era acertado difundirla.

La gente estaba menos dispuesta a discutir la historia Snowden-NSA en los medios sociales que en persona. Estos últimos eran un 86%, pero sólo el 42% de los usuarios de Facebook y Twitter estaban dispuestos a escribir sobre esto en esas plataformas. Además, los encuestados estaban más dispuestos a compartir sus puntos de vista si creyeran que su audiencia estaba de acuerdo con ellos.

En conclusión, la espiral del silencio no sólo no ha desaparecido, sino que su incidencia ha crecido con el nuevo diálogo en plataformas digitales. No deja de ser una paradoja, que en la era de la comunicación se silencien más las opiniones.

Las redes sociales continuarán siendo para muchos una plataforma de personal branding en la que pueden construir y mejorar su autoestima. Pero, tranquilos, para solucionar el mundo, nos seguirá quedando  nuestra siempre confiable barra del bar.

Javier del Castillo
26 de diciembre de 2016 a las 17:30

Javier Del Castillo

Fui director de Comunicación de Onda Cero durante 15 años. También trabajé en el diario “Ya”, “Suplemento Semanal”, “Época” y “Tribuna”. Durante algún tiempo fui director de Relaciones Institucionales de RTVE y soy autor del libro “El Sueño Español. Vida y consejos de doce empresarios que empezaron de cero”.

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Fuente: Blog Think Big

Imagen: Spiral of silence


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