2016-04-27

Gente tóxica: 7 signos para identificar el "síndrome de la codicia".

7 signos para identificar el "síndrome de la codicia".

Por Isabel Carrasco.

Hablemos de Liderazgo.


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Gente tóxica: 7 signos para identificar el "síndrome de la codicia".

Manfred Kets de Vries, profesor de desarrollo de liderazgo y de cambio organizacional en INSEAD, en INSEAD Knowledge del pasado 8 de abril analizaba 7 señales para detectar el “síndrome de la codicia”.



La codicia y los excesos son el signo distintivo de muchos altos ejecutivos. A lo largo de la historia de la humanidad ésta ha tenido distintos tipos de consideración.

Por un lado se reconoce que la ambición es el motor del crecimiento económico y del progreso humano y por otro lado si es incontrolada se percibe como la causa de mucha miseria, como la reciente historia económica ha demostrado de forma dramática. A pesar de estos ejemplos nuestra cultura continúa valorando altamente el materialismo y por extensión la codicia.

El autor plantea que los signos que nos van a permitir detectar la codicia incontrolada son fundamentalmente:

1.- Un comportamiento muy egocéntrico.

Las personas codiciosas siempre se están refiriendo a sus necesidades sin considerar las de los demás, ni los sentimientos ajenos.

2.- Actitud envidiosa.

La envidia y la codicia son como gemelas. Mientras que la codicia es el deseo incontrollable de tener cada vez más posesiones ( materiales o no, como por ejemplo poder o riqueza), la envidia va un paso más allá e incluye el deseo de poseer lo que otros tienen.

3.- Falta de empatía.

El preocuparse por los demás no entra dentro de su repertorio de conducta. Por tanto no siente ningún reparo al causar daño a los demás. Su ausencia de empatía, su falta de un interés genuino por las ideas y sentimientos de los demás, su rechazo a asumir sus propias responsabilidades por su comportamiento y acciones hace que sean personas con las que resulta muy complicado convivir.

4.- Insatisfacción.

Estas personalidades nunca se sienten satisfechas. Contemplan el mundo como si fuese un juego de suma cero. En lugar de pensar que todos se pueden beneficiar si el pastel se amplía, siempre quieren tener la mayor parte del mismo. Creen sinceramente que merecen más, aunque sea a costa de los demás.

5.- Conducta manipuladora.

Los codiciosos son expertos manipuladores. Tiene un gran talento para llevarse los créditos por el trabajo hecho por otros. Pueden ser encantadores, pero su intención principal es estar rodeados de personas que les alimenten el ego.

6.- Necesidad de satisfacción inmediata de sus necesidades,

dejando a los demás que afronten las consecuencias. Como ejemplo si son directivos de grandes empresas se muestran más interesados en obtener sus “bonus” en lugar de realizar inversiones de cara a innovaciones futuras o compartir los posibles beneficios obtenidos con sus colaboradores.

7.- Ausencia de límites en la búsqueda de la satisfacción de las necesidades materiales.

Los codiciosos tienen dificultades para establecer y mantener límites. Son capaces de comprometer sus valores y su ética para alcanzar sus metas. Buscan encontrar resquicios para neutralizar las reglas y normativas que se han establecido para moderar este tipo de comportamientos.

Del egocentrismo al altruismo


Con frecuencia lo único que les hace confrontar y enfrentarse a esta adicción a los que la padecen es la aparición de problemas serios de salud o interpersonales.

Para generar una motivación hacia el cambio, las personas obsesionadas con la codicia, pueden necesitar (quizás acompañados por un experto) comenzar a descubrir las fuentes inconscientes de su desmedido afán de riquezas.

Significa que tienen que abordar conflictos sin resolver y enfrentarse a las numerosas defensas que les movilizan hacia los excesos. También, deben encontrar lo que es realmente esencial en nuestras vidas, como el amor, la intimidad emocional y las relaciones enriquecedoras.

Las personas que sufren el “síndrome de la codicia” necesitan hallar formas para abandonar sus deseos egocéntricos y cambiarlos por unos que sean más altruistas. Esto implica que deben dar un paso hacia atrás y buscar otras opciones abiertas a ellos en lugar de seguir sus deseos de tener cada vez más.

Deben ser capaces de reconocer que sólo podremos considerarnos ricos si somos capaces de dar. Tomar esta ruta altruista requiere persistencia, paciencia, humildad, valor y compromiso, pero no hacerlo les puede salir caro.


Publicado por Isabel Carrasco en 18:31
miércoles, 20 de abril de 2016

Isabel Carrasco González

Médico. Especialista en Medicina del Trabajo, Gestión de Recursos Humanos y Gerencia de Hospitales. Experiencia en gestión de centros sanitarios y en el desarrollo de programas de formación en gestión, calidad, atención al paciente e inspección. El correo de contacto es:isabelcarrascog@gmail.com.

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Fuente: Hablemos de Liderazgo

Imagen: Greedy people

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