2016-04-09

Desarrollo Personal: Cómo calmar la mente y la ansiedad de 9 maneras.



Calmar la mente y la ansiedad de 9 maneras. 

Por Carlos Martín. 

El Arte de la Estrategia. 


ansiedad
Desarrollo Personal: Cómo calmar la mente y la ansiedad de 9 maneras.

A la hora de calmar la mente, los pensamientos de ansiedad te pueden desbordar, lo que hace que sea difícil tomar decisiones y aplicar medidas para hacer frente a cualquier contingencia que te molesta.



Hay nuevos enfoques para calmar la mente y detener el pensamiento acelerado. Son técnicas eficaces para calmar la mente y reducir el estrés.

La ansiedad también puede llevarte a pensar demasiado, lo que te hace más ansioso, lo que lleva a pensar demasiado, y así sucesivamente. ¿Cómo se puede salir de este círculo vicioso?

Reprimir los pensamientos de ansiedad no funcionará; acaban por aparecer de nuevo, a veces con más intensidad. Pero hay técnicas más eficaces que puedes pedir prestadas de la reducción del estrés basadas en la atención y las terapias cognitivo-conductuales.

Aquí verás 9 estrategias para calmar la mente, ayudarte a salir del atasco y seguir adelante.

1. Intenta hacer un distanciamiento cognitivo

Trata de ver tus pensamientos de ansiedad como que están haciendo conjeturas sobre hechos. Tu mente está tratando de protegerse mediante la predicción de lo que podría suceder, pero sólo porque algo podría suceder no significa que lo hará.
Mira la evidencia objetiva: ¿qué probabilidades hay de que vaya a ocurrir el resultado negativo? ¿Hay algo bueno que podría suceder en su lugar? ¿Y cuál crees que es más probable que ocurra, basado en la experiencia pasada y otra información que tengas sobre la situación?

2. Distánciate de tus pensamientos

Deja de estar fusionado con tus pensamientos. Piensa en tus pensamientos como el mover los datos transmitidos a través de tu mente, en lugar de que sean la verdad objetiva sobre una situación. Nuestros cerebros son hipersensibles a la amenaza y el peligro, porque esto mantuvo vivos a nuestros antepasados en la naturaleza.
Algunos de tus pensamientos sólo pueden ser reacciones condicionadas y automáticas generadas por un cerebro que está orientado a la supervivencia. Elige si deseas o no creer estos pensamientos, en lugar de aceptarlos.

3. Práctica la atención

Practica la observación de tus pensamientos, en lugar de reaccionar automáticamente a ellos. Piensa en tus pensamientos como nubes que flotan por el cielo.
¿Hay alguna manera en que puedas desenredarte a ti mismo y sólo observar tus pensamientos, en lugar de reaccionar automáticamente?

4. Céntrate en la experiencia directa

Tu mente se inventa historias acerca de quién eres y sobre tu seguridad y la capacidad de amar. No todas estas historias son muy precisas. A veces, nuestras mentes están sesgadas por las experiencias negativas del pasado.
¿Cuál es tu experiencia en el momento presente? ¿Es algo que está sucediendo realmente o algo que podría suceder? Ten en cuenta que no son la misma cosa, a pesar de que tu mente pueda tratarlos como iguales.

5. Etiqueta las cosas

Etiqueta el tipo de pensamiento que tienes, en lugar de prestar atención a su contenido. Mira tus pensamientos y cuando notes un juicio (por ejemplo, lo buena o mala que es una situación), sigue adelante y etiquétalo como un juicio. Si se observas una preocupación (por ejemplo, que vas a fallar o experimentar una pérdida) etiquétalo como preocupante.
Si estás criticando, etiquétalo como critica. Esto te lleva lejos del contenido literal de tus pensamientos y te otorga más conocimiento de tus procesos mentales. ¿Quieres gastar su tiempo juzgando y preocupándote? ¿Hay maneras menos punitivas o preocupantes para ver la situación?

6. Permanece en el presente

¿Está tu mente regurgitando el pasado? El hecho de que algo negativo te ocurrió en el pasado, no significa que tenga que ocurrir hoy. Pregúntate si las circunstancias o tus conocimientos y habilidades de afrontar la situación, han cambiado desde la última vez.
Como adulto, tienes más posibilidades de elección y más capacidad de identificar, adelantarte, o salir de una mala situación que cuando eras un niño o un adolescente.

7. Amplia tu vista

¿Te estás concentrando demasiado en los aspectos amenazantes de una situación, en lugar de ver el cuadro completo? La ansiedad hace que cierres la mente y que te centres en la amenaza inmediata sin tener en cuenta el contexto más amplio.
¿Es esta situación realmente tan importante como la ansiedad te dice que es? ¿Aún te preocupas por este problema de hace 5 o 10 años?

8. Ponte en marcha

Preocuparse por un problema sin crear una solución no te ayudará a resolver el problema. De hecho, puede hacer que sea menos probable que actúes por la nociva alimentación de tu ansiedad.
Cuando tu mente se ha quedado atascado en un bucle, puedes interrumpirlo levantándote, moviéndote o haciendo una tarea o actividad diferente. Cuando vuelvas a sentarte, debes tener una perspectiva diferente.

9. Decide si un pensamiento es útil

Incluso si un pensamiento es verdadero, no significa que sea útil centrarse en él, no durante todo el tiempo.
Si sólo 1 de cada 10 personas que van a conseguir el trabajo que buscas, y sigues pensando en esas probabilidades, puede convertirte en alguien desmotivado que ni siquiera se molesta en intentarlo.
Este es un ejemplo de un pensamiento que es cierto, pero que no es útil. ¡Enfoca tu atención en lo que es útil y dejar que el resto se vaya!

Publicado por Carlos Martín en 18:24
31 de marzo de 2016

Carlos Martín

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