2016-08-19

Los efectos de chismes, rumores y cotilleo sobre la conducta personal.

El triple filtro contra el cotilleo.  

Por David Barreda. 

Procesos y Aprendizaje.  


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Los efectos de chismes, rumores y cotilleo sobre la conducta personal

El cotilleo tuvo una función adaptativa. Y lo pongo en ‘pasado’ porque al menos así fue para nuestros ascendentes más lejanos. Según el antropólogo Robin Dunbar el cotilleo contribuyó a nuestra supervivencia y nos hizo más listos, esto es, en un momento clave desde un punto de vista evolutivo, en el que sobrevivir dependía de la cohesión del grupo para hacer frente a los depredadores y a la propia naturaleza.


Con la murmuración se establecieron una serie de mecanismos para que ‘la manada’ supiera en quién podía confiar y en quién no.

La cuestión es que esta herencia, como otras, se nos ha ido fijando hasta hacernos cotillas por naturaleza. Con todo lo que ello conlleva, a día de hoy. De hecho, en nuestra sociedad actual (te guste más o te guste menos) parece ser que te puedes ganar la vida -y muy bien- por ser un cotilla, eso sí, tienes que hacerlo realmente bien, saber que vas a exponerte mucho y tener buenas dosis de mala leche, ¿estás pensando en los mismos programas de TV que estoy pensando yo?, pues eso.

De una forma u otra, insisto, te guste más o te guste menos, lo que cuento en el primer párrafo sobre la ‘herencia’ recibida y en el segundo sobre los mensajes que los medios nos lanzan sobre el valor actual de ser un cotilla, no dejan de ser un refuerzo a la ‘actitud cotilla’… en lo social, en lo político, etc…

Una lástima por las terribles consecuencias que tiene practicar la murmuración en nuestro día a día.

…actitud que, no nos engañemos, se acaba filtrando en nuestras relaciones más cercanas, acaba impregnando determinadas conductas, y termina condicionando la gestión de nuestras relaciones.

En este punto, gestionar el inevitable cotilleo se hace necesario, y para ello debemos considerar que esta gestión depende del enfoque que le demos y sus distintas vertientes.

  • Una, de la que no voy a hablar hoy, es la de cuando ‘tú eres generador/a de cotilleos’ y pones en marcha el lado oscuro de tu creatividad de manera proactiva;
  • Otra, de la que tampoco voy a hablar, es cuando descubres que tú eres el objeto del cotilleo, (¿a que jode?); y
  • La tercera, en la que me quiero centrar, es la de cuando te llega un cotilleo y estás en una posición de frenarlo o contribuir a su refuerzo y/o circulación con tu atención, con tu asentimiento u omisión silenciosa y con la posterior comunicación.

El triple filtro


En el Personal Branding Lab Day, Congreso de Marca Personal y Personal Branding que se celebró el pasado mes de junio en Barcelona, hubo un ponente (lamento no recordar quién fue y citarlo/a, si alguien se acuerda y me lo dice rectifico el post y hago la merecida mención en este punto) que nos habló del triple filtro de Sócrates. Me encantó, la verdad.

Cuenta la fábula que estando Sócrates en sus cosas se le acercó alguien y le dijo “¿Sabes lo que he escuchado acerca de tu amigo?”. Sócrates, antes de abrirse a la escucha del relato de “lo que se dijo de su amigo”, le preguntó a esa tercera persona si había hecho el examen del ‘triple filtro’ antes de ponerse a hablar sobre lo que había escuchado. Claro, el otro no tenía ni idea de lo que era ‘el triple filtro’, así que Sócrates se lo explicó con gran pedagogía (que para eso era Sócrates).

Antes de hablarme de mi amigo, le dijo Sócrates, examina tu relato con el filtro de la verdad: ¿Estás totalmente seguro de lo que vas a decirme sobre mi amigo es cierto?… a lo que el tipo le dijo, que hombre, absolutamente seguro no, que era lo que había escuchado…

Luego, prosiguió Sócrates, aplica el filtro de la bondad: ¿Es bueno lo que vas a decirme de mi amigo?… No, contestó su interlocutor…

Y por último, aplica el tercer filtro, el de la utilidad: ¿Es útil para mí lo que vas a contarme sobre mi amigo?… A lo que esa persona volvió a responder con una tercera negativa.

…entonces, cuestionó Sócrates… si no es cierto, bueno y útil… ¿Para qué querría saberlo?

Construyendo nuestra mirada


Un estudio de la Universidad del Noreste de Boston (EEUU), mostró cómo el sistema visual de nuestro cerebro focaliza más su atención sobre la cara de una persona de la que hemos escuchado “chismes” negativos. O dicho de otra forma, las murmuraciones además de repercutir sobre las opiniones que tenemos sobre alguien, afectan a aspectos más básicos y automáticos de los que no terminamos de ser conscientes y que impactan sobre nuestra conducta… como por ejemplo la dirección de nuestra atención y de nuestro sistema visual.

Probablemente como consecuencia de la función adaptativa del chismorreo, el estudio demostraba que un cotilleo negativo sobre alguien aumenta la probabilidad de que nos fijemos en su cara, mucho más que si no tuviéramos ninguna información sobre esa persona o si lo que conocíamos tenía un valor positivo o neutro. Toma ya.

Percepción, pensamiento y conducta


Algo que digo constantemente en mis formaciones, como un mantra que no me canso de repetir, es que nuestra percepción alimenta nuestros pensamientos, y nuestros pensamientos alimentan nuestras acciones… con todo el impacto que ello tiene sobre nuestras emociones y nuestras actitudes.

La mayoría de las cosas que perciben nuestros sentidos se lleva a cabo a un nivel inconsciente, y luego nuestro cerebro las va configurando para darle una explicación a las cosas o tener una idea del mundo más o menos coherente…

Lo que sabemos lo sabemos, y lo que no sabemos lo suponemos (joder, ¡lo suponemos!)… prevaleciendo más ‘tener una explicación coherente de las cosas’ que ‘la verdad de las cosas’… así que cualquier información que nos llegue será tenida en cuenta. El tema es que esa coherencia siempre será subjetiva y supuesta.

Por ello creo que es clave, y de una madurez personal considerable, saber gestionar esa parte consciente de nuestra percepción… esa que nos permite examinar y calibrar el mensaje que estamos recibiendo, esa parte que nos permite ser dueños de nosotros mismos y no dejarnos caer en voluntades ajenas.

Bien es verdad que es más cómodo y económico tomar como ciertas las conclusiones y opiniones de los demás, que elaborar nosotros mismos una conclusión, aún con riesgo de que las conclusiones ajenas no sean del todo ciertas. Bien es cierto también que aunque sea más largo el camino, el de elaborar nuestras opiniones y contrastarlas con la realidad, es el camino que en definitiva nos hace libres.

Saber gestionar el cotilleo que te llega, no dejándote llevar por el mismo, regulando nuestra curiosidad con inteligencia y tomando la adecuada perspectiva sobre las cosas me parece de una madurez considerable… hacerlo a través del triple filtro de Sócrates me parece brillante, honesto y humano.

Lo que dices de ti


Hay una frase muy “internetiana” que he visto en varias ocasiones y que me resulta muy inspiradora, viene a decir algo como “Lo que dice Pepito de Manolito, dice más de Pepito que de Manolito”.

…también podríamos pensar que el espacio que le demos al tal Pepito, sobre lo que diga de Manolito o de quien sea, es una forma de contribuir al cotilleo y la murmuración. No podemos eludir esta responsabilidad.

Lo que en su día tuvo una función adaptativa, el cotilleo, considero que hoy tiene una función más destructiva que positiva.

La murmuración es una forma de destruir a alguien, de agrietar su reputación, y se puede hacer de manera activa o pasiva… cotilleando o dando espacio al cotilleo…

de lo que me quedan dudas, en este punto, es de lo que al final se termina destruyendo: si la reputación de quien es objeto del cotilleo o la reputación del cotilla y de sus animosos escuchadores.

LIES, Lies, lies… líos!!

Por David Barreda
11 de julio de 2016

Procesos y Aprendizaje.
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David Barreda Carrillo

Formador, Coach, facilitador de procesos de desarrollo personal para el empleo y marca personal. Procesos de Inteligencia Emocional colectiva.
  Huelva y alrededores, España.
  Formación profesional y capacitación.
Actual: Procesos y Aprendizaje.
Anterior: EMCOFEANTRAN, Centro de Estudios Academo, Centro de Formación del Profesorado_Huelva-Isla Cristina.
Educación: Universidad de Huelva.
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Fuente: Procesos y Aprendizaje

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