2018-06-23

Gurús de hojalata. El descrédito del liderazgo basado en las formas.

Gurús de hojalata. El descrédito del liderazgo basado en las formas. 

Por Juan Carlos Casco. 

Emprendedorex.

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Gurús de hojalata. El descrédito del liderazgo basado en las formas

Vivimos en una sociedad acomplejada donde abunda la falsa creencia de la superioridad de las formas sobre el fondo, de la imagen sobre el carácter, de lo urgente sobre lo importante, de lo fenoménico frente a lo nouménico…


Y en este jardín hacen su agosto los reyes del regate corto, los mercenarios sin escrúpulos, los filibusteros sin patria dispuestos a venderse al mejor postor, los discípulos alicortos de Maquiavelo.

En un tiempo de enorme complejidad, a la hora de trazar el rumbo de nuestros países y organizaciones, no podemos caer en los cantos de sirena del cortoplacismo. No todo vale para alcanzar la meta porque el camino es tan importante como el destino.

Señuelos, engaños y añagazas no pueden ser el camino para alcanzar un noble fin, más aún cuando uno cuenta con el aval de una inmaculada trayectoria histórica al servicio de unos ideales.

Si tienes claros tus principios, sabrás qué tienes que hacer en cada momento.


Tener principios y valores es una elección esforzada, pero cuando los asumes te quitas una gran carga de encima porque ya siempre tendrás claro lo que debes hacer en cada momento, no necesitarás mucho tiempo para “comerte el coco” y tomar decisiones, aunque vayan en contra de tus intereses.

El fin del marxismo (de Groucho).


Estos son mis principios, si no te sirven, aquí tengo otros”, es una estrategia que puede tener escuálidos resultados a corto plazo, pero a la larga es una bomba de relojería.

Pese a que muchos piensan que vivimos en el mundo de la imagen y lo superficial, donde las tretas pueden tener recorrido, lo cierto es que las personas, mayoritariamente, sabemos distinguir entre el compromiso y la conveniencia, lo auténtico y lo simulado, la virtud y el vicio… Y por eso, lo que más valoramos es la autenticidad y la sinceridad.

Una persona que lidera puede conseguir la adhesión incondicional de su pueblo pidiendo sangre, sudor y lágrimas; si tiene un proyecto colectivo en su cabeza y es capaz de transmitirlo con emoción y compromiso.

Podemos perdonar a los líderes que se equivocan con su visión, lo que nunca les perdonaremos es que no tengan una visión. Y mucho menos que exista una pátina de duda en que la visión está sustituida por la ocurrencia cortoplacista de su gurú de cabecera.

Cada uno de nosotros tenemos tres preguntas ocultas que nuestros líderes debían conocer antes de calzarse las botas cada día: ¿Yo soy importante para ti? ¿Tú me quieres? ¿Tú me podrías ayudar?

Después, todos tenemos veleidades, nos damos a la embriaguez y nos gusta coquetear con los favores prestados. Incluso podemos caer en la trampa de los que una vez nos prometieron un cielo sin esfuerzo, pero en el fondo terminamos confiriendo autoridad a quienes tienen un proyecto de futuro para nosotros y nuestros hijos, y emplean su vida en hacerlo realidad.

Desarrollar influencia, crear una visión, escuchar a la gente, declarar un futuro, tomar decisiones sobre juicios fundados,  producir impecabilidad (hacer promesas y cumplirlas), dirigirse y mantener el rumbo, trabajar en equipo, desarrollar una fortaleza emocional, planificar, crear redes y alianzas, evaluar…

Son aprendizajes donde una persona que lidera puede enfocarse y auxiliarse en tan ardua tarea, mas cabe hacerlo con buen tino para no errar en tan importante menester.

Las ratas son las primeras que abandonan el barco.


Los principios son irrenunciables e incompatibles con los malabarismos, por eso si eres un líder no puedes vestirte de payaso aunque la moda lo imponga; convertirte en un racista y xenófobo porque genere réditos electorales o destruir a tus adversarios con la insidia.

Además, observa que quien te retrató como un pelele, te etiquetó de por vida como un racista o te convirtió en un intrigante, a las primeras de cambio, abandonará tu barco que socavó con sus ocurrencias. Ya solo te quedará tiempo para achicar aguas en tu nave a la deriva, mientras él, ufano, desde la armada contraria se arroga tus éxitos y se compadece de tu única responsabilidad en el fracaso.

No siempre el camino más corto es el más exitoso.


No entiendo cómo líderes con un gran futuro por delante pueden morder el cebo con la afilada punta del anzuelo tan visible, cómo son tan ciegos para no ver la trampa mediática que cava su tumba halagando al gurú y empequeñeciendo al protagonista. Si el líder acierta es mérito de su gurú, y si se equivoca, es fruto de su propia incompetencia.

No hay escapatoria; el escarnio público está garantizado, el estigma como “marioneta movida por la mano invisible del gurú” o en el peor de los casos “el incompetente que no fue capaz de hacerlo pese a su gran gurú”, queda grabado a fuego. Su suerte está echada, con el gurú desenmascarado no hay escapatoria posible.

El final, todos lo conocéis, es el cuento del rey desnudo que está en el imaginario colectivo, el rasputinismo tan recurrente en la historia que ha derribado inexpugnables baluartes, monarquías milenarias, gobiernos bien asentados, prometedores proyectos políticos y corporaciones de todo pelaje. Nada en el universo es tan grande como la estupidez humana.

Tras la fanfarria, los fuegos de artificio, los conejos en la chistera, el tacticismo y las ocurrencias; el rey queda en público tapándose sus partes como puede ante la vista incrédula del respetable.

No tenemos cura, somos consumidores compulsivos de cielos y paraísos, compradores de patrias y quimeras, mientras los calvos venden crecepelo y los presidentes tienden la alfombra roja a sus caballos de Troya. Y esto no quiere decir que no haya que cuidar la imagen y las formas, que son importantes, pero el sancta sanctorum del liderazgo es el fondo, el carácter.

Si algo nos ha enseñado la historia es que no todo vale, que hay otros caminos, que la senda correcta es el compromiso y el esfuerzo, que hay que pensar en las futuras generaciones antes que en las próximas elecciones, que no importa la dificultad del camino si tenemos clara la meta, que lo que nos mueve es nuestra causa.

…. Y sobre todo que rectificar es de sabios.

Adelante!!!

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Esta entrada se publicó por Juan Carlos
en 10 junio, 2018.

Juan Carlos Casco Casco

CEO Emprendedorex.
Mérida y alrededores, España.
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Actual: EMPRENDEDOREX.COM.
Anterior: Junta de Extremadura, Desarrollo Local.
Educación: Universidad de Extremadura.
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